
Por Dennis Starkman
A veces, cuando las cosas están difíciles, aparecen algunos conceptos nuevos que a menudo nos sorprenden y casi siempre nos confunden porque nos ofrecen soluciones que a saber quién se las inventó.
Sin embargo, a veces la solución está a la vista y no la vemos. Algo así es la Ciudadanía Activa. Es el elemento que le ha faltado a Honduras para tener una democracia que nos represente como tiene que ser y que nos permita vivir bien, como nuestros hermanos costarricenses.
Déjeme explicarle: la Ciudadanía Activa con un ejemplo: comparemos a la democracia con la acción de manejar un carro: usted se monta en el carro, se acomoda, ajusta el asiento y luego mete la llave, la gira y enciende el carro con un ligero acelerón.
Eso equivale a votar.
Los hondureños hemos tenido durante más de treinta años una democracia viable, pero nos limitamos a encender el carro y luego queremos que venga otro a manejar el carro.
No. El carro debemos manejarlo nosotros. Usar los pedales, los cambios, el timón… y luego también las vías, las luces y ¡hasta el pito!
Los hondureños nos hemos limitado a encender el carro y a dejar que otros manejen. Eso ya no puede seguir así porque los que manejan nuestro carro lo chocan, lo rayan, lo cagan, y lo venden. De hecho, lo venden pedaceado en la huesera. Con total desprecio por nosotros y nuestro carro.
La Ciudadanía Activa no es ser revoltosos. Es cuidar las cosas más grandes e importantes que tenemos, porque, así como lo primero al querer construir una familia, es una casa, así par una nación es su territorio y sus leyes.
Caminemos juntos en nuestra propia hondureñidad. Somos una nación joven, y aunque sea un poco de vanidad, somos gente Bonita. Realmente. Y sonreímos con facilidad.
Así debemos ser, no debemos ser “dejados” o indiferentes. Seamos alegres si podemos, pero sobre todo, cuidemos nuestras cosas, incluyendo a nuestro bello país Honduras.
Seamos, juntos, Ciudadanos Activos.
